Tomas Tranströmer (1931, Estocolmo), el más reciente Premio Nobel de literatura, es conocido tanto por su obra poética como por su labor como traductor. Hijo de una maestra de escuela y de un periodista, en 1956 se licenció en Historia de la Literatura, Psicología e Historia de las Religiones por la Universidad de Estocolmo. Entre los años 1960 y 1966 trabajó como psicólogo en la prisión juvenil de Roxtuna, en las afueras de Linköping, en el sur de Suecia. En 1990, Tranströmer sufrió un ictus que le paralizó la mitad derecha del cuerpo y le produjo una afasia que le impide hablar, pero no escribir. Ni tocar el piano. Uno de los grandes enigmas que rodea su figura procede del hecho de que en 1974 había escrito en su poema “Bálticos” unos versos que ahora se leen premonitorios: “Entonces llega el derrame cerebral: parálisis en el lado derecho / con afasia, solo comprende frases cortas, dice palabras / inadecuadas”. Su obra, traducida a medio centenar de lenguas, contiene una docena de libros que se extienden entre 1954 (17 poemas) y 2004 (El gran enigma). En España, la editorial Hiperión publicó en 1991 la antología “Para vivos y muertos“, traducida por Francisco Uriz y Roberto Mascaró. Este último es el artífice de dos completísimas selecciones, publicadas una el año pasado y otra este mismo mes por la editorial Nórdica.

Tranströmer es el séptimo escritor sueco premiado en los 110 años de historia del Nobel. Los últimos habían sido, en 1974 y ex aequo, Eyind Johnson y Harry Martinson respectivamente.


Acceso a la antología “Deshielo a mediodía” (Editorial Nórdica) aquí.

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