2011 | 472 pp. | Alfaguara | 9788420407494


Sinopsis: Cuando el joven Jacob pierde todo, su familia y su futuro, y el mundo entero parece al borde del abismo en los difíciles años treinta, se aventura en un circo ambulante para trabajar como veterinario. Transcurren años de penuria y crueldad, pero también de ensueño y plenitud, pues Jacob encuentra en el deslumbrante espectáculo de los hermanos Banzini la amistad, al amor de su vida y a la traviesa elefanta Rosie. Han transcurrido ya muchos años, pero Jacob no se resigna a la postración que el destino le depara. Con renovada valentía nos revelará un secreto impactante y decidirá emprender nuevas andanzas, cueste lo que cueste.


Sara Gruen (Vancouver) es una escritora canadiense y esta es su primera obra publicada en España. “Agua para elefantes”, con más de un millón de ejemplares vendidos en EE.UU., ha recibido varios premios entre los que destacan “2007 Book Sense Book of the Year Award” y “2007 BookBrowse Diamond Award for Most Popular Book”. Más recientemente, la autora publicó su cuarta novela, intitulada “Ape house” (casa de chimpancés), lo que parece confirmar su pasión por el mundo animal.


Impresiones: Este libro me ha llamado la atención en las estanterías de una librería por la imagen de su portada, la cuál rápidamente asocié a los carteles que había visto meses antes publicitando un nuevo estreno cinematográfico. Y, al final, ha resultado ser un libro delicioso y ameno, que se lee en un suspiro. Como la escritora ha apostado más por el diálogo que por la narración, el lector es atraído al instante, aventurándose con el protagonista (Jacob) en recordaciones pasadas, y enterneciéndose con la monotonía de su existencia presente. Esta dicotomía queda bien reflejada en los distintos capítulos, intercalados entre el pasado marcado por vagones, fieras y carpas, y el presente delimitado a los espacios de una residencia para mayores que sólo se vuelve a colorir cuando las carpas de un circo “moderno” emergen ante sus ventanas.


Así, y teniendo como punto de referencia eventos pasados, la sensación con que uno se queda al final del libro es la de haber leído una historia de amor (no sólo entre Jacob y Marlena, sino también respecto al elefante Rosie de origen polaco), que combina valentía, bondad, deseo de venganza e instinto de supervivencia. A lo largo de los numerosos viajes emprendidos entre vagones y constantes privaciones, el lector aprende a “observar” lo que está alrededor con otros ojos, es decir, será improbable que a partir de aquí se mire a un elefante de la misma manera: ahora ya sabemos que cuando extiende su trompa hacía arriba y abre la boca está a dibujar una sonrisa. Y detalles como este son lo que confieren a este libro un toque tan especial, apto tanto para los amantes de los animales, como para los que este tópico despierta menos interés. Porque, y aunque el libro haga alusión a las duras condiciones a las que se enfrentó el circo americano y sus protagonistas (artistas, peones y animales) durante la Gran Depresión, casi todos guardamos en la memoria alguna ida al circo, en un tiempo no demasiado lejano.


Por último, no gustaría que pasaran inadvertidas las últimas páginas del libro, en que la escritora presenta una breve reseña de su labor de investigación entre las memorias del circo estadounidense, que han servido de base a la redacción de esta obra repleta de ternura y nostalgia, sin duda, muy recomendable.

 

Clasificación: Recomendado