Hoy me aventuro con el lanzamiento de una nueva sección, dónde el protagonismo lo tienen páginas sueltas de los libros que me acompañan en cada jornada literaria. La idea no es otra sino presentar los fragmentos que me han parecido más interesantes, ya sea por la magia de las palabras, o por las vivencias o eventos singulares que pueden sumergir el lector en reflexiones personales. Porque todo lo que vemos, oímos o leemos deja su huella impresa en un rincón de la memoria, aquí os dejo algunas anotaciones escritas con tinta rosa en mi diario de recuerdos.


Tierra de Canela, de Jasmin Darznik (2011):

Murió antes que mi avión aterrizara; pero regresaba a la casa de mis padres sin estar preparada todavía para las lágrimas.

El paraíso, para los iranies, siempre ha sido un jardín. Enredaderas entrelazadas y capullos de todas las variedades imaginables siempre habían ocupado un lugar prominente en las más hermosas alfombras del país, y aunque el jardín del paraíso hundía sus raíces en el pasado pre-islámico del país, después de la conquista de Irán por los árabes en el siglo VII, las imágenes del jardín siguieron floreciendo por doquier en las paredes de las ermitas, las mezquitas y los templos de Irán, así como en los márgenes y tapas de sus diversos libros sagrados.

Se dirigieron al sur en taxi, dejaron atrás la estación de ferrocarriles, el caravasar de Teherán, y llegaron a un grupo de precarias construcciones con tejados de zinc ubicadas en una ladera cubierta de barro. Lili había vivido no lejos de allí una vez (…). Su tristeza, agotamiento y terror le habían impedido comprender la pobreza de su vida de entonces. En aquel momento esa comprensión la alcanzó como un golpe.