2011 | 312 pp. | Viceversa Editorial | The Good Daughter | 9788492819683

 

Jasmin Darznik (Teherán) emigró a Estados Unidos cuando sólo tenía tres años. Ha enseñado Literatura Iraní en la Univerdad de Virginia y actualmente es profesora de Inglés y Escritura Creativa en Washington y en la Lee University. Su primer libro es fruto de su tesis de Doctorado por la Universidad de Princeton. Según la escritora, “ha sido muy difícil encontrar testimonios que hablaran de la intimidad familiar durante el período pré-revolucionario en Irán; los iranís son extremamente reservados – casi supersticiosos a la hora de revelar sus secretos más íntimos”.


“En mí Irán, todas las historias empiezan siempre de la misma manera.  “Yeki bood; yeki nabood” (Uno era todo; todo era uno).”


Sinopsis: Jasmin Darznik creció ignorándolo casi todo acerca de la historia de su familia y de sus orígenes en Irán. Pero, después de la muerte de su padre, el hallazgo de una foto entre un fajo de cartas viejas abrió algunos interrogantes sobre la vida de su madre, Lili. Meses más tarde, Jasmin recibió la primera de diez cintas de casete audio en las que Lili le revelaría los más íntimos secretos de su existencia. El libro narra así la historia de vida de tres generaciones de mujeres iranís (Kobra – la abuela, Lili y Jasmin) antes de la revolución islámica en 1979, poniendo de manifiesto sus estrategias de supervivencia ante dolorosas situaciones rutinarias marcadas por el alcoholismo, el divorcio, las ceremonias nupciales, la violencia de género, el analfabetismo, etc.


Personajes: Kobra fue el nombre elegido para la novena hija de Pargol (que significa “hoja de flor”) nacida en 1921. Con ojos color miel y pelo negro, siempre llevaba en el cuello un pequeño amuleto azul para distraer el ojo del diablo y la envidia de los demás. Como dictaba la tradición, se ha casado temprano con Sohrab y se movió a vivir con su marido y su familia bajo el cuidado de Khanoom. Con dos hijos en el regazo, Nader y Lili, los problemas empezaron a llegar cuando su marido ha conocido en alguna fiesta con sabor a alcohol y opio una mujer con un vestido occidental. Totalmente analfabeta, su mayor infortunio ha sido la pérdida de su tercer hijo, un rayo de esperanza ante la soledad en la que se había hundido.


Lili se ha casado a los 11 años con Kazem de 26 años y tuvo su primer hija, Sara, a los 13. No obstante, su matrimonio rápidamente se ha convertido en un infierno, ya fuera por la enfermedad mental que padecía Kazem o sus arrebatos de violencia a medio de la noche. Pero no todo es dolor: la vida de su padre al estilo europeo y su propia determinación para contornar las adversidades que se dibujaban en el camino le han permitido obtener un título de comadrona en Alemania, después de lograr el divorcio, dónde encuentra un marido extranjero obstinado en superar todas las barreras culturales para estar a su lado (incluyendo la práctica de la circuncisión). 


Impresiones: Esta es una historia de giros inesperados y constantes contratiempos, que describe en el femenino los rasgos culturales, políticos y sociales de Irán en el período pré-revolucionario, en la que no faltan ingredientes como los famosos guisos de cordero y el azafrán. Un viaje sensorial por las calles y hogares de Teherán que narra el valor de una mujer que busca incansablemente liberarse de las tradiciones de una sociedad conservadora (antes ya he adelantado algo). No obstante, las distintas páginas que pretenden convertir la vida cotidiana en un relato biográfico emocionante no me han resultado del todo sorprendentes. La verdad es que, en las últimas dos décadas, el mundo arabo-musulmán se ha convertido en el protagonista de muchas novelas y testimonios, abriendo una ventana a los lectores occidentales sobre temas tan perturbadores como la desigualdad y violencia de género, las tradiciones familiares, la religión, etc.


Hace poco empecé a releer el libro de Azar Nafisi “Leer Lolita en Teherán” y tiene bastantes puntos en común con el de Jasmin Darznik en la medida en que ambas enaltecen el carácter de sus protagonistas ante la exclusión de la figura femenina, la severidad de los costumbres o la dura opción de migrar. Aunque la época en que se desarrolla la historia presenta algunas diferencias y los dos estén muy bien escritos, “Tierra de Canela” no me ha hecho sentir; no he conseguido perderme en el laberinto de alegrías y sufrimiento que se describen detalladamente en cada párrafo y desear que el relato no terminara.


Lo que sí quiero destacar es que, a lo largo de los últimos capítulos, mí interés se ha revitalizado, puesto que Jasmin empieza a relatar con voz propia los desafíos con los que se encuentran los descendientes de inmigrantes en su proceso de integración en destino – la estructura familiar, la discriminación, la asimilación cultural y la identidad.


Por todo ello, no puedo considerarlo una obra sublime, al contrario de algunos comentarios en inglés que circulan por ahí (porque en castellano todavía no hay casi nada publicado). Sin embargo, es innegable que la intimidad y honestidad de sus palabras constituye un noble homenaje a su madre y a las mujeres iranís en general, y posiblemente esta sea su mejor virtud.

 

Clasificación: Regular