2011 | 224 pág. | Seix Barral | La Délicatesse | 9788432209246

 

Sinopsis: Nathalie y François parecen personajes sacados de un cuento de hadas. Hasta que un día la perfección de ese romance, erguido entre libros, sonrisas y rompecabezas, se ve destrozada por la muerte inesperada de François. Natalhie, hundida inevitablemente en el vacío del después, debe entonces aprender a sobrevivir sin él y a rehacer su vida. Para ello, contará con la ayuda de Marcus, un joven inseguro, comprensivo y de una fragilidad enternecedora.



David Foenkinos (París, 1974) estudió letras en la Sorbona y se formó como músico de jazz. Es autor de diversas novelas, entre las que destacan El potencial erótico de mi  mujer (2004), premio Roger-Nimier en 2004, En caso de felicidad (2007) y Nos séparations (2008). También ha coescrito el guión de una película con Jacques Doillon y ha adaptado para el teatro Messie de Martin Sherman. Actualmente está rodando la adaptación cinematográfica de La delicadeza, dirigida por él mismo y por su hermano, Stéphane Foenkinos, y protagonizada por Audrey Tatou, en el papel de Nathalie.

 

¿Cómo nos alejamos de una recordación? ¿Estaremos siempre condenados a la incompletitud? ¿Acaso hay algo más ilógico que una afinidad? ¿El exceso de información nos empujará ineluctablemente hacia la amnesia? ¿Por qué nos vemos tan afectados por un detalle, un gesto, que convierte ínfimos instantes en el corazón de una época?”

 

Impresiones: La delicadeza es un libro repleto de ternura. Su lectura incita a la reflexión y a la introspección, puesto que, además de dejar algunos interrogantes por el camino, posiciona el lector ante una serie de acontecimientos que, seguramente, ya irrumpieron en su vida en alguna ocasión. La manifestación de vivencias y sensaciones intransmisibles, como el amor, el luto, la compasión, la perseverancia y la felicidad, es el eje central de esta novela; y, consecuentemente, lo que no dejará ningún lector indiferente. Ella nos enseña, con lucidez, espontaneidad y sutil sentido del humor, a tener esperanza. A mí personalmente me han faltado las palabras para empezar esta entrada, porque, citando el proprio autor, “cada uno lee aquello que su cuerpo escribe“. Y es dicha subjetividad que es resulta de verbalizar.


En consecuencia, este es un libro de doble lectura, que transita de la prosa a la poesía, de las lágrimas a las sonrisas. Mucho más que un romance, Foenkinos ennoblece los pequeños detalles y la delicadeza de los gestos; aquellos que no recordamos sin dotarlos de una porción de encanto idealizado, o que pasan desapercibidos cuando nos dejamos secuestrar por la obviedad. Sin embargo, esto no significa que hay largas descripciones, sino que Foenkinos, en un halo casi poético, juega con la magia de cada palabra. Otro punto de interés es la presencia del silencio en los diálogos que, a través del uso de puntos suspensivos, acentúa la humanidad de los personajes.


Entre dichos personajes, y desde las primeras páginas, destaca la figura de Nathalie, una joven con una aura mágica y dotada de una belleza resplandeciente, pero que vive en un presente sin futuro, arraigada a las memorias de un pasado que no volverá. Sin embargo, todo cambia cuando aparece Markus, un “príncipe encantado” poco convencional. Y, no deja de ser curioso que el autor presente Markus basándose esencialmente en las reacciones que él proyecta en los demás. Por ello, Markus apasionará a cualquier lector mínimamente sensible, y en concreto al público femenino, a través de una mezcla de inseguridad y bondad, de valentía y ridículo.


En lo que a la estructura se refiere, el libro se divide en capítulos que ocupan solo una o dos páginas, confiriendo ligereza a la lectura. Adicionalmente, estos alternan el desarrollo de la historia con referencias a músicas, obras de arte, literatura clásica, noticias, que, de una manera o de otra, cruzan la vida de los protagonista en un momento dado.


Así, y siguiendo el estilo marcado por la conocida escritora Anna Gavalda, La delicadeza es un libro fácil de leer y que involucra al lector; no tanto por las (des)aventuras de los personajes, sino más bien porque le obliga a penetrar en su universo interior. Por ello, y en mi opinión, creo que es un libro que merece la pena explorar.


Clasificación: Romántico