La delicadeza, de David Foenkinos (2011):
“En una mirada el tiempo es eterno: un segundo es un discurso.”

“Existe en el luto una fuerza contradictoria, una fuerza absoluta que tanto incita al cambio como perpetua la tentación mórbida de fidelidad al pasado. (…) El pasado empezaba a deformarse, a diluirse en hesitaciones, a ocultarse bajo la niebla del olvido. Y esa era la prueba feliz de que el presente retomaba su función.”

“Era, otra vez, la valsa de las sonrisas. Espantoso como, a veces, tomamos decisiones, dijimos que todo será así, y llega un ínfimo movimiento de los labios para despedazar la seguridad de una certeza que parecía inviolable.” 

 “A lo largo de la historia sentimental, el alcohol acompaña dos momentos opuestos: cuando se descubre el otro y es necesario darse a conocer y cuando ya no hay nada que decir. Estábamos en la primera etapa. Aquélla en que no se da por el transcurrir del tiempo, aquélla en que se rehace la historia y, en concreto, la escena del beso. Nathalie pensara que ese beso fuera dictado por el acaso de una percepción. Tal vez no. Tal vez el acaso no existiera. Tal vez no fuera más que el progreso inconsciente de una intuición. Presentimiento ese que la hacía feliz, después triste, después feliz otra vez. En un viaje incesante de la alegría a la tristeza.”

,  traducido de la versión en portugués “A delicadeza” (2011)

… una infinidad de fragmentos ...