2011 | 720 pág. | Debolsillo | The Power of the Dog | 9788499083865


 “Una guerra contra el terrorismo, una guerra contra el comunismo, una guerra contra las drogas”


Sinopsis: Década de los setenta: el gobierno de Ronald Reagan emprende una lucha contra el narcotráfico en México. Art Keller, un joven solitario de origen hispano y agente de la DEA, se enfrenta al nuevo heredero del imperio del narcotráfico, Adán Barrera. Encadenados a la misma guerra, se encuentran Nora, una hermosa prostituta de alto standing adiestrada para quitar el aliento a los hombres; el padre Parada, un cura católico confidente de ésta y empeñado en ayudar al pueblo mexicano, y Billy Boy Callan, un chico irlandés taciturno, convertido en asesino a sueldo. Narcovaqueros, campesinos, mafia al puro estilo italoamericano, una jauría de irlandeses armados, policías corruptos y un soplón imaginario con el sugerente sobrenombre de Mamada conforman el universo de este thriller sangriento sobre las distintas facetas del poder (adaptación del texto de la contraportada).


Impresiones: Si al principio me ha costado meterme en el argumento, tras los primeros capítulos, dedicados a la presentación de los protagonistas, ya no he conseguido dejarlo. En total han sido dos semanas de intensa lectura hasta llegar a un buen final.


Como muchos sabéis, esta es una novela que realiza un recorrido a lo largo de tres décadas, a través de la cual el lector se adentra en la esfera de influencias del narcotráfico y la desenfrenada lucha de EE.UU. contra la inminente expansión del comunismo en Latinoamérica. Pero, si a primera vista esto sugiere que se trata de una guerra que enfrenta a dos doctrinas opuestas, al final resulta extremamente difícil deslindar las fuerzas del bien y del mal. Ambas siembran las páginas del libro de una brutalidad indiferente y sangrienta: una oleada de asesinatos despiadados, una catástrofe provocada por la naturaleza, y un deseo incontrolable de venganza. Lo que parece cierto, sin embargo, es que el autor hace uso de ambos lados de una misma moneda para apuntar sus críticas a ambos lados de la vulnerable y problemática línea fronteriza de más de tres mil kilómetros que separa México de Estados Unidos.


Esto es, a grandes rasgos, el argumento. Pero, y como no podría ser de otra manera en una novela con estas características, también hay otros temas que son referenciados en sus páginas: corrupción, sexo, alcoholismo, religión, terrorismo, tráfico de armas, etc.


En lo que a los personajes se refiere, cabe destacar que el autor ha conseguido aportar a todos y cada uno de ellos una cruda intensidad. Aunque en la primera parte del libro pueda resultar confuso identificar y seguir todos los nombres que aparecen (principalmente los de las mafias irlandesas e italianas que operan en Nueva York), con el avance de la narración, el lector conseguirá superar esta barrera y, hasta, anticipar algunas de las acciones que estos llevarán a cabo bajo la constante lluvia de balas y sangre. En este sentido, me gustaría señalar mi favoritismo por Callan, un joven gangster irlandés tímido, discreto y aficionado a la carpintería, pero, a la vez, con una destreza y sangre fría inimaginables a la hora de ejecutar los “trabajos” que le son encomendados. Además es un personaje que va en ascenso tanto en importancia como en desarrollo personal a lo largo de la novela, pero cuya aparición es esporádica. Casi podría decirse que su papel en el libro es comparable a una pieza de ajedrez que es tácitamente colocada en el tablero de juego para anunciar uno que otro giro inesperado. Por el contrario, he encontrado detestable Salvator Scachi, un coronel de las fuerzas especiales, agente de la CIA, caballero de Malta y esbirro de la mafia; además de miembro de cuerpo y alma de la Opus Dei.


En definitiva, y tras las hesitaciones iniciales, este libro ha sido una agradable sorpresa. Cargado de adrenalina e imágenes desconcertantes, ha resultado una muy buena opción para cambiar de género literario y descubrir a un autor que parece estar de moda. Pero también tengo que admitir que existe un punto que no termina de convencerme: el libro sustenta un cliché demasiado obvio en cualquier historia repleta de poderosas figuras masculinas, que siempre terminan enamorándose de una doncella adorable e implacable que posteriormente los traiciona y, en este caso, la historia se repite en dos momentos distintos. Por lo demás, es de felicitar el autor por conseguir, a través de descripciones desprovistas de dramatismo, colocar el lector lado a lado con los personajes en ambientes fácilmente recreados por la imaginación.


Por último, no me gustaría terminar esta entrada sin señalar que sobre los problemas que marcan la realidad de México en la actualidad existe un libro, que para mí ha sido muy revelador, intitulado “Huesos en el Desierto“, de Sergio González Rodríguez. Aunque el tema central de las obras presente una diferencia considerable, la construcción de esta lectura sobre los asesinatos seriales de mujeres que padece la Ciudad Juárez, obra del narcotráfico y la industria maquiladora, es fulminante.

 

Don Winslow (Nueva York, 1953) estudió Periodismo e Historia Africana en la Universidad de Nebraska. Más tarde, trabajó como periodista e investigador en la  Universidad de Ciudad del Cabo (Sudáfrica), y obtuvo un Master en Historia Militar. Ha sido investigador privado, guía de safari, y guionista de cine y televisión. Además de relatos cortos, ha publicado varias novelas (El invierno de Frankie Machine, 2010; Muerte y Vida de Bobby Z, y Salvajes, 2011), en su mayoría de crimen y misterio, con abundante documentación y descripciones precisas. En lo que al libro El poder del perro se refiere, señala que el título está extraído de la Biblia (Salmos, 22 – Libra de la espada mi alma, del poder del perro mi vida). En el antiguo testamento, el poder del perro se refiere a la habilidad de los ricos y los poderosos de oprimir a los pobres.



Clasificación: Escalofriante

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