2011 | 560 pág. | Embolsillo | The Help | 9788415140566


¿Por qué Criadas y Señoras? La primera vez que estuve en contacto con este libro fue a través de un comentario que han dejado en Facebook, en un grupo literario en que he participado. Sin embargo, siempre que hacia una visita a la librería decidía dejarlo para otro momento. Y, efectivamente, solo estaba adiando lo inevitable, porque he disfrutado muchísimo de su lectura. En este sentido, cabe aún destacar que el empujón definitivo lo obtuve del “Especial Criadas y Señoras“, organizado por el blog Devoradora de Libros, que consistió en la publicación de una serie de entradas consecutivas sobre esta magnífica novela (personajes, ambientación, entre otros). Asimismo, ahora solo tengo pendiente ver la adaptación cinematográfica correspondiente, dirigida por Taylor Tate, que se estrenó el 28 de octubre en los cines españoles.


Kathryn Stockett (1969, Mississippi) nació y se crió en el lugar donde transcurre su novela “Criadas y señoras”, la pequeña ciudad de Jackson en Misisipi. Estudió inglés y escritura creativa en la Universidad de Alabama antes de instalarse en Nueva York donde trabajó en el mundo de la edición durante nueve años. En esta sorprendente ópera prima, la autora no solamente nos libra una historia llena de corazón y esperanza acerca de tres mujeres dispuestas a cambiar su destino, sino que nos presenta un retrato impagable de la sociedad rural americana de principios de la década de 1960. Con esta novela, publicado en una treintena de países en todo el mundo, Kathryn Stockett ha logrado situarse entre los autores norteamericanos más cotizados del momento. Pese a ello, los críticos no han dudado en considerar “Criadas y señoras” como todo un clásico contemporáneo. Para más información, consultar criadasysenoras.es

 

“¿Acaso no era esa la idea del libro? Para las mujeres comprendieren. Somos solo dos personas. No hay así tanto que nos separe. No tanto como yo imaginaba.” 


Impresiones:Criadas y señoras” es un libro delicioso y cautivador, que se lee en un suspiro. A través de sus páginas, la autora nos acerca al tema de la segregación racial durante la década de los sesenta, en Jackson, Mississipi. Para ello, se apodera de la mirada de tres narradoras femeninas – Aibileen, Minny y Skeeter – que presentan un íntimo retrato de las relaciones entre las empleadas del hogar de color, las familias blancas para quién trabajan y los niños a los que cuidan. 


Aibileen y Minny son dos criadas negras, de distinta franja etaria, y las mejores amigas. La primera trabaja en casa de la familia Leefolt, realizando tareas domésticas rutinarias y cuidando su adorable hija Mae Mobley, y carga en el pecho el dolor de la pierda de su hijo en un accidente de tráfico, mientras la segunda es conocida por sus dotes culinarios y su carácter impulsivo, que la suele poner en apuros. Ya la señorita Skeerter, de veintidós años, ha regresado recientemente a la casa de sus padres tras terminar su licenciatura. A diferencia de sus amigas – Elizabeth y Hilly – continua soltera, ambiciona vivir en Nueva York y presenta serias dificultades a la hora de entender y gestionar la rigidez de la sociedad en la que se mueve. Pese a ello, y aunque participe en las partidas de bridge y se haya convertido en la editora del boletín de la Liga de Damas, la necesidad de encontrar una explicación para el repentino desaparecimiento de su antigua criada, Constantine, llevará a que sus destinos se crucen, y encuentren el coraje para alzar la voz y registrar sobre un centenar de páginas, cargadas de miedo y esperanza, sus aventuras y desventuras. A todo esto se suman otros ingredientes que transbordan las fronteras de las cicatrices de la historia de los Estados Unidos, como son el tema cadente de la violencia de género, los desafíos a que se enfrentan los escritores a la hora de publicar, etc.


Como se puede deducir, los personajes son muy expresivos, resultado de la capacidad narrativa de la autora, recurriendo al detalle para enriquecer la ambientación, la acción y las propias protagonistas. Un claro ejemplo de esto emerge cuando Aibileen comenta que el peor lugar del mundo es el interior de un horno, de dónde acaba de salir cubierta de grasa, o cuando Minny habla del vestuario exuberante y de la ingenuidad de la señora Celia. En este sentido, cabe destacar la versatilidad de la escritura de Kathryn. Aunque esta sea su primera novela, la autora ha logrado relatar la historia de forma coherente e interesante, alternando la descripción y el dialogo, y dejando cualquier lector pegado a sus hojas y en el ansia por saber más.


No obstante lo anterior, cabe destacar que, respecto al momento histórico en que transcurre la acción, probablemente menos conocido de este lado del océano, el lector solo se quedará con unas pinceladas del mismo. En este sentido tal vez gane relevancia la mención de la autora a dos libros en particular a lo largo de la novela: “El hombre invisible” (Anaya, 2001,) una famosa novela de ciencia ficción escrita por H.G. Wells y publicada originalmente en 1897; y, “Matar a un ruiseñor” (Zeta Bolsillo, 2009) escrito por Harper Lee. Este último, curiosamente, habla de la injusticia racial y de clases en Alabama durante la Gran Depresión y la destrucción de la inocencia, siendo considerada una de las obras maestras de la literatura estadounidense. Así, y aunque no lo haya leído, parece ser una posible alternativa para profundizar en el tema de la discriminación racial que oscurece la historia de Estados Unidos.


En todo caso, puedo decir que, dentro del género de novela histórica y realista, “Criadas y Señoras” me ha conseguido deslumbrar y emocionar. He pasado cinco días acompañada de personajes encantadores, apasionados y divertidos (aquí me refiero especialmente a Minny y la pequeña Mae – mis personajes favoritos), y ansiando pasar al próximo capitulo. En mi opinión, su clave para el éxito reside en las sonrisas y las lágrimas que dibujan los sueños de estas mujeres. Asimismo, solo puedo terminar esta entrada recalcando que recomiendo vivamente su lectura. Si se da el caso de que ya la han leído y os ha gustado, me ocurre recomendar otras dos novelas del mismo estilo: “En el tiempo de las mariposas” de Julia Alvaréz, que cuenta simultáneamente con personajes intensos y ofrece una visión completa y concisa de la dictadura de Rafael Trujillo, en la República Dominicana, y “Dos chicas de Shanghai” de Lisa See.


Clasificación: Muy recomendable