2011 | 474 pp. | RBA Libros | Red Mist | 9788490061350

 

¿Por qué Niebla Roja? Antes de entrar en materia, he de decir que no tenía ninguna referencia sobre esta novela o su autora, lo que significa que ha sido solo una compra por impulso con el propósito de reconciliarme con este género literario tras la lectura de “Colgado en tus manos. Sin embargo, ahora reconozco que lo que me llevé a casa ese día fue la última novela de Patricia Cornwell, una autora de renombre internacional en el terreno de la literatura policíaca contemporánea, ganadora del V Premio Internacional de Novela Negra RBA (PINN RBA), dotado con 125.000 euros y que se falló recientemente en Barcelona. Sin duda, una excelente elección, que me ha atrapado desde el principio en el tradicional juego de gato-ratón que se vive en sus páginas.


“Incluso si no hubiera viejos asesinatos vinculados a los más recientes que parecen compartir el común denominador de Savannah, no me marcharé ahora mismo.”


Impresiones: Como he adelantado al principio, “Niebla roja” me ha gustado mucho; puede que por un lado debido a la ausencia de expectativas o mi afición por las bien conocidas series de televisión de investigación criminal (Bones, Criminal Minds, Law & Order), pero también porque es una novela muy bien trabajada que se convierte al instante en un auténtico “page-turner“. Así no es de extrañar que sus poco más de cuatrocientas páginas pasen a una velocidad de vértigo, porque, al final, su lectura es adictiva y las cuestiones en abierto que atormentan a la protagonista se convierten en un desasosiego personal. ¿Es para tanto? Pues va a ser que sí. Para que lo entendáis en la perfección, tengo que confesar que en la reta final de la intriga fui a confirmar si las ventanas de casa estaban cerradas, puesto que actualmente se encuentran cercadas por unos andamios que facilitan el acceso a los pisos, y mi inquietud crecía a la medida que volteaba cada página.


Esta novela es el 19º caso al que se enfrenta la patólogo Kay Scarpetta, directora del Centro Forense de Cambridge (Massachussets), afiliada al Departamento de Defensa y licenciada en Derecho. No obstante, conviene advertir que en esta saga no parece imprescindible leer los libros por orden cronológico de publicación. Si bien es cierto que la protagonista es la misma, la autora la presenta detalladamente en las primeras páginas, así como los motivos que la impulsan a entrevistarse con Kathleen Lawler en una prisión para mujeres en Savannah, Georgia. Kathleen, condenada ahora a veinte años de cárcel, tenía antecedentes de abuso sexual de menores. Pero, lo más interesante para el caso es que el mismo Jack Fielding, compañero de trabajo de Scarpetta, fue una de sus jóvenes víctimas y, fruto de esa incestuosa relación, nació una niña llamada Dawin Kincaid, su futura asesina. Durante dicha entrevista, Kathleen consigue entregar a Scarpetta un pequeño papel en el que hay escrito un número de teléfono. A su vez, el número pertenece a una persona que ella conoce: Jaime Berger, directora de la Unidad contra Crímenes Sexuales de la Oficina del Fiscal del Distrito de Manhattan y ex-novia de su sobrina Lucy. Al contactar con ella, Scarpetta descubre que Berger se ha instalado en la pequeña ciudad de Savannha para concentrarse en una investigación que podría aportar luz al brutal asesinato de la familia Jordan. Un asesinato que, según las nuevas pruebas de ADN, fue también obra de Dawin Kincaid y no de Lola Dagrette, la única incriminada, que espera su ejecución en el corredor de la muerte.


La historia está narrada en la primera persona, y la autora alterna, de forma satisfactoria, el diálogo con minuciosas descripciones científicas derivadas del análisis forense de las evidencias recogidas en la escena del crimen. Sin embargo, en mi opinión, la formula para asegurar que el misterio sobre quién es el verdadero culpable se mantenga intacto hasta el final está en el nivel de detalle alcanzado sobre cada uno de los pasos y reflexiones inquisitivas de Scarpetta. Además, y en consecuencia de la astucia, precisión e inteligencia del asesino, los resultados de las autopsias se presentan mediante un ambiguo diagnóstico por exclusión. Asimismo, si en el ecuador de la novela, el lector piensa que ya conoce al asesino y no habrá más ninguna sorpresa, no podría estar más equivocado. Solo cuando cierre el libro por última vez, se dará cuenta que desde los primeros capítulos lo ha tenido delante de sus ojos, aunque lo más probable es que lo pase por alto.


En definitiva, la serie de crímenes casi perfectos escritos por Cornwell levanta acta valiosa de las distintas disciplinas de la ciencia forense e investigación criminal,  y genera una emoción y un deleite seguramente muy apreciados por los devotos del género. Además la confluencia de temas candentes como son la tecnología de punta, Internet, terrorismo, entre otros, se convierte en un argumento de lectura para un público más amplio. Por todo ello, me atrevo a afirmar que talento e investigación le sobran a la autora, porque la calidad de la trama equilibrada en ritmo y desarrollo que se presenta en estas páginas no hace más que confirmarlo.


Patricia Cornwell (1956, Miami) dió sus primeros pasos como reportera de sucesos para el periódico Charlotte Observer. Después trabajó durante seis años como analista forense en el estado de Virginia, lo que le ha permitido adquirir conocimiento en esta materia y conocer un mundo que después reflejaría en sus novelas, incluidas las múltiples autopsias que presenció. Desde hace unos años se dedica en exclusividad a la escritura. Es autora de varios best-sellers y goza de una posición de privilegio en la literatura negra y de suspense actual. La primera obra de la autora, “Post Mortem” (Grijalbo), es la única novela que ha ganado en el mismo año los premios Edgar, John Creasey, Anthony y Macavity, además del Prix du Roman. Sus siguientes obras “El cuerpo del delito” (Grijalbo), “La jota de corazones”, “Cruel y extraño”, “La granja de cuerpos”, “Una muerte sin nombre” y “Causa de muerte” (todas ellas de Ediciones B) continúan la serie de la doctora forense Kay Scarpetta y han obtenido la misma acogida entusiasta por parte de la crítica internacional. El personaje de Scarpetta recibió en 1999 el premio Sherlock por ser el mejor detective creado por un autor norteamericano. Cornwell, es además, autora de varios libros de cocina, de la biografía de Ruth Graham y de una polémica obra de investigación: “Retrato de un asesino: Jack el Destripador caso cerrado”.

 

Clasificación: Muy recomendable


***


Información adicional:

El primer capítulo de la novela disponible aquí.

Entrevista a Patricia Cornwell (El País, el 12 de diciembre de 2011).