2011 | 270 pp. | Planeta | Aleph | 9788408104872

 

¿Por qué Aleph? No puedo decir que soy una admiradora incondicional del autor brasileño Paulo Coelho, aunque sí es cierto que la lectura de “Veronika decide morir” (2000), aún durante la adolescencia, me ha cautivado de tal manera que me he convertido en una lectora asidua de sus escritos. Probablemente por ello, he embarcado en este viaje al continente asiático sin conocer en profundidad lo que me esperaba y sin siquiera haber leído la sinopsis del libro.


“En mi caso, claro que la lectura es importantísima, pero el que se aferra a los libros académicos y a los cursos de estilo no entiende lo esencial: las palabras son la vida puesta en el papel.”


ImpresionesLa última publicación de Paulo Coelho, “Aleph“, es una novela con pinceladas autobiográficas, como nos tiene acostumbrados el autor; una historia en el místico tren Transiberiano que conecta la Rusia europea con las provincias del Lejano Oriente ruso, Mongolia y China, y que abarca temas tan recurrentes en sus obras como la espiritualidad y el misticismo. Además comparte el título con la obra del mismísimo Jorge Luis Borges, uno de los grandes nombres de la literatura argentina, que gira en torno al misterioso objeto que contiene todos los puntos del universo. Si bien es cierto que Paulo Coelho es un autor que genera odios y pasiones, casi al extremo, desde mi perspectiva personal podría decir que sus relatos hay que leerlos en el momento adecuado. ¿Como identificamos tal momento? No lo sé; lo que si sé es que, seguramente, el balance final que uno hace de dicha lectura está condicionado por el grado de apertura de su mente y, tal vez, por el conforto que consigue encontrar en sus mensajes cargados de optimismo y de esperanza.


Narrada en primera persona y manteniendo un estilo asequible y discreto, como un diario intimo de un viaje al mundo interior de un hombre maduro, esta “novela” hace hincapié en la reencarnación, el principio de los universos múltiples y la necesidad de evasión y ruptura con la rutina. Un relato, a través del espacio y del tiempo, del pasado, del presente y del futuro, en busca de la reconciliación. Asimismo, el lector, además de embarcar en un tedioso e interminable viaje en una de las tres mayores redes ferroviarias del mundo, acaba por adentrarse, en simultaneo, en la expedición espiritual marcada por el propio autor. En esta nueva etapa, Paulo se hace acompañar de un selecto grupo de individuos vinculados al mundo editorial, en el que destacan Yao, su traductor ruso y maestro de Aikido, y Hilal, una joven y excéntrica violinista que ha seguido de cerca sus pisadas como escritor. Sin embargo, cuenta la historia que ésta no es la primera que sus caminos se cruzan. A este elenco, se suman aún dos personajes que confieren una mayor credibilidad y realismo al relato, su esposa y su editora, aunque su presencia se limite a los primeros capítulos del libro.


Sentado lo anterior, se supondría que, una vez que sus obras anteriores no me han decepcionado (por ejemplo, “El Zahir” o “La bruja de Portobello“), ésta tampoco cambiaría radicalmente mi percepción; pero, por decirlo suavemente, el resultado ha sido todo lo contrario. Si, por un lado, mi primera impresión me inducía a señalarla como una crónica simplista (aunque sincera y arriesgada), por otro no puedo dejar de concluir que los temas que aborda transcienden mi capacidad de entendimiento sobre lo íntimo de los misterios del Ser. Además, me ha sorprendido que carezca de fragmentos profundos y bellos, dignos de memoria. Pero, como no podría ser de otra manera, no todo ha sido negativo: primero, me guardo su recomendación respecto a la necesidad de compromiso que debe presentarse en todas las acciones que desarrollamos; y, segundo, este libro puede resultar una pieza fundamental a la hora de completar el famoso reto de Meribélgica, que en el 2012 consiste en dar la vuelta al mundo. En palabras del propio autor, “El Transiberiano es una de las tres mayores redes ferroviarias del mundo. Empieza en cualquier estación de Europa, pero la parte rusa tiene 9.288 kilómetros, que unen cientos de pequeñas y grandes ciudades, cortan el setenta y seis por ciento del país y atraviesan siete huso horarios distintos“.


En fin, si tuviera que quedarme con una de sus obras, sería con “Veronika decide morir” o otra de sus novelas de carácter más ficticio.

 

Paulo Coelho (Río de Janeiro, 1947) antes de convertirse en un novelista famoso inició estudios de Derecho, pero los abandonó antes de graduarse. Rebelde e inconformista, se unió al movimiento hippy y viajó por Centro América, Europa y África. A su regreso, en 1972, desempeñó múltiples oficios: fue periodista, escritor de canciones, guionista de televisión y director de teatro. En 1986, recorrió a pie el Camino de Santiago, una experiencia que más tarde relataría en “El Peregrino de Compostela” (“Diario de un Mago”) publicada en 1987. Al año siguiente, con su segundo libro, “El Alquimista”, que fue un auténtico fenómeno publicitario y primer best-seller en 29 países, Paulo Coelho pasó a ser uno de los autores contemporáneos más leídos. Actualmente vende  más que el resto de escritores brasileños juntos, y sus obras  se publican en 160 países y se traducen a 72 idiomas.

 

Clasificación: Un relato demasiado transcendental para mi …