2012 | 186 pp. | Anagrama | The sense of an ending | 9788433978523

 

¿Por qué The sense of an ending? Desde que vi este libro en las estanterías de las librerías portuguesas, durante la época navideña, supe que tendría que leerlo. Además, hasta la fecha, no me había aventurado con ninguna de las novelas galardonados con este prestigioso premio británico, aunque ya contaba con algunas buenas referencias de “Tigre branco” de Aravind Adiga.


“La historia es esa certidumbre que se produce en el punto en que las imperfecciones de la memoria se cruzan con con las insuficiencias de la documentación”


Impresiones:The sense of the ending“, novela galardonada con el último Man Booker Prize, presenta una reflexión magistral sobre los senderos de la memoria, en la que se deconstruye la percepción engañosa de acontecimientos pasados, moldada por el paso del tiempo. 


Tony Webster, un inglés jubilado, es el eje vertebrador de la acción en la que participan ocasionalmente Margaret, su ex-mujer, Verónica, su primer amor, y Adrian Finn, un amigo del Instituto al que llamaban “el filósofo”; y que desembocará en un final trágico que será mejor no desvelar. La novela está divida en dos partes o capítulos, el primero dedicado a los tiempos de su juventud y el segundo al presente. Asimismo, la narración comienza cuando Tony y su grupo de amigos, incluyendo Adrian, frecuentan el último año del Instituto y se tienen que enfrentar solos a la vida que creen que todavía no ha comenzado. Tras esta separación inevitable y consecuente pierda de contacto, el protagonista conoce a Verónica, con quién mantiene una relación amorosa demoledora, cuyo desenlace será el centro de sus angustias transcurridos más de cuarenta años. 


El relato va creciendo en torno a unas tempestuosas relaciones humanas, marcadas por la infantil necesidad de pertenencia, las míseras crueldades juveniles, y la recapitulación de un pasado distorsionado que favorece la serenidad y alivia la culpabilidad que podría sentir el protagonista. Otro de los temas abordado por Barnes es el suicidio, un asunto preocupante y polémico al cual el autor ofrece una justificación y un sentido ambivalentes. 


Por otra parte, cabe aún destacar que el texto está narrado en primera persona, con un lenguaje intimista y, por veces, brutal, que posiciona el lector en el seno de una especie de cuaderno de memorias de Tony Webster. Dicho discurso refleja una prosa de sabia madurez y de naturaleza casi filosófica. Sin embargo, aquí no hay lugar para las tradicionales descripciones de lugares u otros elementos que suelen engrandecer una novela. Pero, en contrapartida, tenemos la oportunidad de leer algunos fragmentos en que el protagonista compara su vida, en términos generales, con las historias que se pueden encontrar en novelas como esta, que suelen ofrecer un final feliz.


Asimismo, y citando el propio autor, esta es probablemente la impresión con que el lector se quedará hasta poco antes del ambiguo final que no termina de cerrar este relato plagado de melancolía: “siempre la misma cinta de confirmación de hechos distorsionados, de una historia que hemos contado a otros y a nosotros mismos”. En mi opinión, este mismo fragmento corrobora con exactitud la densidad de esta obra erguida en torno a una base teórica potente, aunque de carácter sumamente introspectivo. Por todo ello, me atrevo a afirmar que “The sense of the ending” ofrece una lectura tranquila y contemplativa. Sus personajes no son propiamente adorables, pero será inevitable que el lector no se mantenga enganchado hasta el final con el propósito de descubrir la verdadera historia de Tony Webster, en la que ya cerca del final las evidencias físicas y algunos testimonios obviados cuestionan la veracidad de sus recuerdos. Dicho esto, creo que esta es una lectura capaz de satisfacer unicamente a aquellos lectores que giran sobre sí mismos mientras leen un texto y no temen mirar su reflejo en el espejo tras dicha experiencia.

 

Julian Barnes (Leicester, 1946), tras estudiar en el Instituto Ciudad de Londres y en la Universidad de Oxford, fue lexicógrafo para el diccionario Oxford. Ejerció luego de periodista, colaborando con medios como el New Stateman, el Sunday Times, The Observer y el New Yorker, ya fuera como articulista, columnista o crítico de televisión. Es autor de varias novelas, compendios de relatos, libros de ensayo e incluso libros de cocina. Está considerado como una de las mayores revelaciones de la narrativa inglesa de las últimas décadas. Entre muchos otros galardones, ha recibio el premio E.M. Forster de la American Academy of Arts and Letters, el William Shakespeare de la Fundación FvS de Hamburgo y es Chevalier de l’Ordre des Arts et des Lettres. Sin embargo, hasta 2011, Barnes, de 65 años, había visto como se le escapaba el codiciado galardón de la literatura inglesa en tres ocasiones. Algunas de sus novelas más conocidas son “Inglaterra, Inglaterra“; “Arthur & George“, “Antes de conocernos” y “Nada que temer“.


Clasificación: Introspectivo, melancólico y contemplativo