Como he adelantado anteriormente, el debate de esta semana girará en torno a la novela “El año de la muerte de Ricardo Reis“, de José Saramago, que presta homenaje a uno de mis poetas preferidos de todos los tiempos, el mítico Fernando Pessoa. Sin embargo, y teniendo en cuenta la complejidad de su figura y producción literaria, he estimado conveniente elaborar una breve introducción sobre su vida para los lectores menos familiarizados con la literatura portuguesa del siglo XX, y plasmar los motivos que llevaron José Saramago a confrontar su obra poética.


Fernando António Nogueira Pessoa (Lisboa, 1988-1935) es la figura más conocida de la poesía portuguesa del siglo XX. Poeta, ensayista y traductor pasó parte de su infancia y adolescencia en Durban, Sudáfrica. A los diecisiete años regresó a Lisboa, donde tras interrumpir sus estudios de Letras, alternó su trabajo de traductor de correspondencia comercial de empresas con su interés por la actividad literaria. La influencia que en él ejercieron autores como Nietzsche, Milton y Schopenhauer, lo llevaron a producir sus primeros poemas en idioma inglés (Antinous). Además de sus poemas, escribió cuentos, ensayos y críticas literarias para diversas revistas portuguesas (Orpheu, Atena, Presença, entre otras), hasta el punto de convertirse en el propulsor del surrealismo portugués. A partir de 1914 proyectó su obra sobre numerosos heterónimos, siendo los más importantes Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Bernardo Soares. Para cada uno de ellos inventó personalidades divergentes y estilos literarios distintos. Sin embargo, la mayor parte de su obra poética permaneció inédita hasta su muerte, con la excepción de “Mensagem” (Mensaje, 1934) y sus escritos publicados en las revistas citadas. Pessoa falleció en Lisboa el 30 de noviembre de 1935, con apenas 47 años.


Su poesía fue recogida en los volúmenes Obras completas: I. Poesías, 1942, de Fernando Pessoa; II. Poesías, 1944, de Álvaro de Campos; III. Poemas, 1946, de Alberto Caeiro; IV. Odas, 1946, de Ricardo Reis; V. Mensagem, 1945; VI. Poemas dramáticos; VII. y VIII. Poesías inéditas, 1955-1956. Destaca también El libro del desasosiego (publicado originalmente en 1986), que inició el poeta en 1912 y que se compone de aforismo, divagaciones y fragmentos de su diario. Por último, cabe destacar que este mismo año se han publicado en Portugal cuarenta y tres textos inéditos sobre el mito del “Quinto Imperio” y la corriente mística del Sebastianismo, inspirada en el regreso triunfal del rey portugués Sebastián I (1554-1578), fallecido en una expedición en Marruecos y cuya desaparición precipitó el dominio español durante 80 años.




Ahora bien, ¿cuál es el origen de la novela escrita por José Saramago que, tras cuarenta años, reinventa este poeta de múltiples identidades? En palabras del mismísimo escritor, “fue en la biblioteca de la escuela industrial que “El año de la muerte de Ricardo Reis” empezó a ser redactado…Allá encontró un día el joven estudiante (tenía entonces 17 años) una revista  – Atena – con poemas firmados bajo aquél nombre y, naturalmente, siendo poco conocedor de la cartografía literaria de su país, pensó que en Portugal un poeta con aquel nombre: Ricardo Reis. No tardó mucho tiempo sin embargo en darse cuenta de que el poeta había sido un tal Fernando Pessoa, que firmaba poemas bajo el nombre de poetas inexistentes, creados en su mente y a los que llamaba heterónimos (palabra que no constaba en los diccionarios de la época). Así aprendió de memoria muchos de esos poemas de Ricardo Reis (“Para ser grande, sé entero / Pon cuento eres en lo mínimo que haces“), pero no podía resignarse, a pesar de tan joven e ignorante, a que un espirito superior pudiera haber concebido, sin remordimiento, este verso cruel: “Sabio es el que se contenta con el espectáculo del mundo“. Mucho, mucho tiempo después, el joven, ya con el pelo blanco y un poco más sabio de sus propias sabidurías, se atrevió a escribir una novela para demostrar al poeta de las Odas alguna cosa de lo que era el espectáculo del mundo en el año de 1936. Fue como se le hubiera dicho: “he aquí el espectáculo del mundo, mi estimado poeta de las amarguras serenas y del escepticismo elegante. Aprovecha, disfruta, contempla, ya que estar sentado es tu sabiduría“.”


Arquivo Pessoa, la obra del poeta (íntegra y cuidadosamente editada)