Una vez más os traigo las últimas adquisiciones literarias, en formato digital, que se han incorporado a mi modesta colección. La primera ha sido Las partículas elementales, de Michel Houellebecq, objeto de una inquietante y emotiva crítica publicada en el blog 10.15 Saturday Night. Posteriormente, se le sumaron El ladrón de compresas, de Sergio G. Ros, elegida por los blogs El Universo de los libros y De tinta en vena para una lectura conjunta y cuya reseña ya está disponible en el blog; La sonrisa de la Tierra, de Ramón Villeró; y, por fin, El hombre de Grafeneck, de Félix Jaime Cortés. Respecto a estos dos últimos, cabe decir que el primero cuenta “la historia de Abdel, un beduino de Tombuctú que un buen día emprende un viaje hacia el norte, en busca de una vida mejor“, mientras el segundo “es una novela basada en hechos reales, cuya parte de ficción transcurre paralela a la trayectoria vital del constructor de cámaras de gas del Tercer Reich”.