Coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Poesía, os presento hoy otra de las figuras más destacadas de la literatura portuguesa del siglo XX: la escritora y poetisa Sophia de Mello Breyner Andresen (1919-2004), ganadora del Premio Reina Sofía en 2003. Sophia nació en Oporto, y estudió Filología Clásica, pero nunca terminó el curso. Casó con el abogado y periodista Francisco Sousa Tavares y tuvo cinco hijos.


Empezó a escribir poemas con 12 años y publicó su primer libro con 25. Su poesía de entonces ya contenía los ingredientes que después marcaron toda su obra: la simplicidad de las palabras, el deslumbramiento con la naturaleza, el mar, la Grecia antigua. Su mundo era el Mediterráneo. Dejó escritas 37 obras, entre poesía, prosa, literatura infantil, teatro, ensayo e innumerables poemas y textos dispersos. Además, fue traductora de Dante, Paul Claudel, William Shakespeare, Leif Kristianson y Eurípides, entre otros autores extranjeros. Entre los numerosos premios obtenidos figura el Camões la más alta distinción literaria en lengua portuguesa, en 1999. Poco después, en 2001, fue condecorada con el premio de poesía Max Jacob, en 2001. También fue galardonada con el premio Pessoa y con el Vida Literaria, que le concedió por unanimidad la Asociación Portuguesa de Escritores (APE).


Además de artista, Sophia fue también una luchadora contra la dictadura de Oliveira Salazar, que acabó en 1974 con la revolución de los claveles.Ésta era la madrugada que esperaba. / el día inicial entero y limpio“, escribió la poetisa sobre el mítico 25 de abril portugués. “La poesía está en la calle“, dijo ese mismo día.

 

Ausencia

En un desierto sin agua
en una noche sin luna
en un país sin nombre
en una tierra desnuda
por muy grande que sea la desesperación,
no hay ninguna ausencia tan profunda como la tuya.

 

Lisboa

Digo: “Lisboa”
Cuando atravieso —desde el sur— el río
Y la ciudad a la que llego se abre como si de mi nombre ella naciese
Se abre, se yergue en su extensión nocturna
En su largo lucir de azul y río
En su cuerpo apilado de colinas–
La contemplo mejor cuando la nombro
Todo se ve mejor cuando lo nombro
Todo muestra mejor su estar y su carencia
Porque lo nombro
Lisboa con su nombre de ser y de no-ser
Con sus meandros de espanto vigilia y hojalata
Y su brillo secreto de cosa de teatro
Su cómplice sonrisa de intrigas y máscaras
En cuanto el largo mar se dilata a Occidente
Lisboa oscila como una gran barca
Lisboa cruelmente construida a lo largo de su propia ausencia
Digo el nombre de la ciudad
— Digo para ver.

1977