Como sabréis, esta sección tiene el propósito de rescatar del olvido algunos libros que he tenido el placer de leer hace años. Asimismo, y si en marzo os presenté “Los invisibles de Kolda“, de José Naranjo, hoy os invito a viajar nuevamente al continente africano para rememorar la fascinante y brutal historia de Ishmael Beah (Sierra Leona, 1980), autor del libroUn largo camino: memorias de un niño soldado, publicado en 2008. Aunque he leído este libro hace bastante tiempo, cuando vi la entrada temática del blog Devoradora de libros sobre infancias difíciles, fue el primero que me vino a la mente.


En este relato, narrado en la primera persona y organizado en capítulos, Ishmael nos cuenta como a los doce años huyó de un ataque de los rebeldes hacía ninguna parte, y a los trece se convirtió en un niño soldado del Ejército de Sierra Leona, el cual le puso un arma en la mano a la fuerza y le entrenó para matar. Para que os hagáis una idea de las emociones que puede despertar tal lectura, a continuación os dejo dos fragmentos del libro que ilustran, con precisión, el horror y la complejidad inherentes a este fenómeno: “Si eres testigo de un asesinato una vez, sientes miedo, se te revuelve el estómago, vomitas, lloras. Cuando el crimen se convierte en parte de tu vida diaria, te insensibilizas. Y si además te drogas, se te apagan las emociones” / “El teniente apuntó a los prisioneros. No estaba seguro de que alguno de aquellos cautivos fuera el que me había disparado, pero en aquellos momentos me servía cualquiera. Estaban todos en fila, eran seis, con las manos atadas. Les disparé a los pies y vi cómo sufrían todo un día hasta que los rematé con un tiro en la cabeza para que dejaran de gritar. Al apuntar a cada uno, los miré y vi cómo sus ojos abandonaban toda esperanza y se calmaban hasta que apretaba el gatillo. Su mirada sombría me irritaba“.


Como describió Barbara Célis (El País: “Yo fui un niño soldado“), durante casi tres años, su arma fue su mejor amigo hasta que un grupo de funcionarios de Unicef le sacó de la guerra y lo trasladó a un centro de rehabilitación en Freetown. Poco después de dejar el centro de rehabilitación para trasladarse a vivir con un tío paterno, Ishmael fue escogido entre cientos de voluntarios para representar a los niños soldado de Sierra Leona ante la ONU. Allí fue donde conoció a Laura Simms, una de las responsables de los talleres que se organizaron durante la estancia de Ishmael en Nueva York. En 1997, cuando la guerra volvió a amenazarle al llegar a Freetown, huyó de su país y, tras un periplo de casi un año, consiguió trasladarse hasta Nueva York, donde fue adoptado por Simms.


Dicho esto, aprovecho también la ocasión para hacer una mención especial a la Exposición antológica de Gervasio Sánchez (Córdoba, 1959), organizada por el Ministerio de Educación, Ciencia y Deporte y abierta al público hasta el 10 de junio en el Museo Tabacalera de Madrid. En ella se recorren 148 fotografías, a color y en blanco y negro, tomadas en distintos puntos geográficos del globo (Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Bosnia, Kosovo, Sierra Leona, Angola,…), que desvelan la crudeza de los conflictos bélicos y sociales de nuestro tiempo.


La muestra está estructurada en cinco grandes apartados temáticos, ordenados cronológicamente y acompañados de material audiovisual: América Latina (1984-1992), los Balcanes (1991-1999), África (1994-2004), Vidas minadas (1995-2007) y Desaparecidos (1998-2010). Adicionalmente, la exposición se completa con ocho murales con cerca de 100 retratos de personas directamente afectadas por algunas de las realidades documentadas (incluyendo imágenes sobre víctimas de mutilaciones y ex-niños soldado, ambas de Sierra Leona).

Desde aquí os puedo asegurar que este contundente legado histórico y visual, acompañado inicialmente por el sonido atronador de explosiones en Sarajevo, es todo menos complaciente. Jugando con una frase del prólogo del catálogo de la exposición, “es casi tan asombroso como la capacidad humana para hacer daño y no verlo“. En definitiva, una muestra impresionante e impactante que os recomiendo vivamente si estáis o pasáis por Madrid durante los próximos meses.

 

Fecha: 6 de marzo – 10 de junio
Lugar: Tabacalera. C/ Embajadores, 53. Madrid
Horario: De martes a viernes: de 12’00 a 20’00h. Sábados, domingos y festivos: de 11’00 a 20’00h. Lunes cerrado
Entrada gratuita


Página web de Gervasio Sanchez (aquí)

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