2002 (15 Ed.) | 125 pp. | Anagrama | 84 Charing cross road | 9788433969828

 

¿Por qué 84 Charing cross road? He conocido 84 Charing Cross Road” por un comentario en Facebook, y tengo la impresión de que es una de esas novelas que todos habéis leído, y que a mí me pasó completamente desapercibida. Pero vamos a lo que interesa y hablemos de libros: libros en segunda mano, obras olvidadas, ejemplares limpios y cuidados, en definitiva, reliquias literarias que carecen de importancia para unos y son auténticos tesoros para otros.


Me encantan esos libros de segunda mano que se abren por aquella página que su anterior propietario leía más a menudo.”


Impresiones: 84 Charing Cross Road” es sobre todo un libro simpático. Una historia sencilla sobre una escritora y lectora empedernida residente en EE.UU. (la propia autora, Helene Hanff) que entabla amistad con un delicado y meticuloso librero británico, Frank Doel. Dicha amistad se construye vía correo postal a causa de la búsqueda de obras antiguas bien conservadas y a precios asequibles, tras la publicación de un anuncio en la Saturday Review of Literature por parte la librería anticuaria londinense The Marks & Co.


El libro empieza el día 5 de octubre de 1949 y la correspondencia entre Helene y Frank abarca un periodo de más de viente años, aunque su regularidad tiende a disminuir al final. Además, con el paso del tiempo, a los dos remitentes de estas cartas se les suman otros empleados de la citada librería y sus respectivos familiares que, a título personal, agradecen las generosas ofrendas alimenticias enviadas por Helen para ayudar a contornar las duras medidas temporales impuestas a raíz del racionamiento de los años de la post-guerra en Reino Unido. Sin embargo, estas notas, enviadas desde el otro extremo del Atlántico, contrastan fuertemente con la extravagante personalidad de la propia autora, cuyo discurso está salpicado de humor y saltos en las típicas formulas de cortesía.


A todo esto hay aún que añadir las pertinentes reflexiones que Helene Hanff deja caer, entre las líneas de sus exigentes pedidos, sobre su humilde pasión por los libros y el placer que obtiene del toque o contemplación de determinadas páginas. Que levante la mano quien nunca se ha preguntado porque “personas a las que jamás se les pasaría por la imaginación robar nada encuentran perfectamente lícito robar libros” o cuál es el sentido inherente a la mecánica de comprar un libro, leerlo, colocarlo en la estantería y jamás volver a abrirlo en toda la vida.


En presencia de unos ingredientes tan apetecibles, podría afirmarse que es (prácticamente) imposible que los amantes o coleccionadores de libros no se sientan inmediatamente rendidos ante la belleza y sencillez de esta corta novela epistolar. Como he adelantado al principio, “84 Charing Cross Road” es una obra cargada de buena disposición, ternura y sinceridad, que rápidamente se convierte en una lectura compulsiva. Por ello, y aunque sería exagerado posicionarla entre los grandes de la literatura, me gustaría que me hiciereis caso (por una vez) y no dejaréis pasar la oportunidad de disfrutar de esta pequeña joya que tiene la capacidad de transformar cada página en una sonrisa. Pero, si por casualidad ya la habéis leído, siempre cabe la posibilidad de dedicar un par de horas a su relectura, porque, como bien dice Helene Hanff, seguramente “al cabo de un año no recuerdan ni una palabra de lo que leyeron“.


Helene Hanff (Philadelphia, 1916 – Nueva York, 1997) tuvo claro desde muy temprano que quería convertirse en escritora de teatro. Comenzó a estudiar en la Universidad de Philadelphia, pero la Gran Depresión norteamericana hizo mella en las finanzas de la familia Hanff y se vio forzada a abandonar sus estudios para buscar un trabajo. Su primer empleo fue de mecanógrafa para una escuela de mecánica del motor. En 1936, la joven participó en una competición de escritura de obras de teatro organizada por el “Bureau of New Plays” en Nueva York. Poco después recibió una carta de  la directora del “New York’s Theatre Guild” en la que le informaba de que las obras que había enviado al concurso eran terribles, pero que denotaban talento. De esta forma, Helene Hanff ganó una beca de 1.500$ para estudiar en un seminario sobre escritura dramática auspiciado por el “Theatre Guild”. La escritora se mudó a Manhattan, Nueva York, donde vivió en una serie de departamentos destartalados. No obstante, a finales de los años treinta, su situación económica continuaba siendo muy precaria, por lo que a partir de 1952 fue cuando Helene comenzó a trabajar para la televisión escribiendo guiones de programas. Su reconocimiento llegó finalmente con la publicación de “84 Charing Cross Road” en 1970, que posteriormente se adaptó al teatro y al cine, con Ann Bancroft y Anthony Hopkins como actores principales.

 

Conclusión: ¡Una autentica delicia para los amantes de los libros! (en mi opinión, indispensable en la biblioteca de cualquier blog literario)