Por si no os habéis dado cuenta, solo estoy leyendo un libro al mes en el lector digital. Eso significa, por un lado, que cada mes me empeño en descubrir a un autor novel y, por otro, que no dispongo del tiempo suficiente para leer todas las novelas que me descargo cuando tengo conocimiento de alguna promoción en Amazon. Por ello, durante el mes de marzo, he intentado moderar mis adquisiciones en versión Kindle y solamente he incorporado tres nuevos textos a mi biblioteca digital.


El primero fue El búnker de Noé (2012), de Gabri Ródenas, clasificado como un inquietante thriller apocalíptico y tecnológico, que combina “la amenaza nuclear china, Wikileaks, los radares HAARP, el fin del mundo, los blogs activistas, la tecnología puntera, etc“. Después vinieron aún La búsqueda (2008), de Blanca Miosi, que cuentala historia de Waldek Grodek, un niño polaco de diez años cuya apacible vida se ve interrumpida por la invasión alemana a Polonia. A partir de ese momento, sus juegos infantiles y sus excursiones como Boy Scout se transformaron en estrategias para sobrevivir”, y La isla del volcán (2012), de Ramón Villeró. En palabras del propio autor, esta última es una novela corta en la que se exploran las facultades telepáticas.

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