No os cuento ninguna novedad si os digo que Fernando Antonio Nogueira Pessoa (Lisboa, 1888-1935) es mi poeta favorito y uno de los escritores contemporáneos portugueses más reconocido internacionalmente (probablemente después de José Saramago); su obra, influida por Nietzsche, Milton y Shakespeare, no solo despierta interés o curiosidad, sino que además incomoda y fascina, como un pulpo de mil tentáculos, “plural como el universo“, que toca la fibra sensible del lector y le permite intuir que la intrigante ficción de los heterónimos esconde la realidad que se presenta delante de nuestros ojos, hoy, con una mayor lucidez de la que emana del sofá de un psicoanalista, del confesionario, o de cualquier otro camino en que prime la búsqueda del autoconocimiento o del conocimiento del mundo. Como dice Richard Zenith en la pieza introductoria de la muestra, “mientras no surja otro poeta que ofrezca una visión más lúcida y más insumisa, lo mejor es disfrutar de oportunidades como esta, de viajar por la vida y la obra de este mítico poeta portugués“. ¿Me acompañáis en este apasionante viaje virtual?

Dirigida por la Fundação Roberto Marinho y el Museu da Língua Portuguesa de São Paulo (Brasil), y en colaboración con la Fundação Gulbenkian (Portugal), la exposición, abierta hasta el 30 de abril (con entrada gratuita el domingo), reúne poemas, textos de letras estrecha, fotografías y pinturas de Fernando Pessoa y sus cuatro heterónimos (Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Álvaro de Campos y Bernardo Soares). En la primera sala, y con estas palabras “tuve siempre, desde niño, la necesidad de incrementar el mundo con personalidades ficticias, sueños míos rigurosamente construidos, contemplados con claridad fotográfica, comprendidos por dentro de sus almas (extraídas del prefacio inacabado de las obras heterónimas), se invita el visitante a vagar entre cinco cabinas, dónde se presenta una breve nota biográfica de cada una de sus múltiples personalidades y algunos fragmentos de sus poemarios. Cada cabina cuenta también con un importante componente interactivo que permite a los visitantes hojearen los trozos de su obra literaria, y así marcaren sus propios tiempos de lectura y reflexión.



A continuación, en una segunda sala, nos encontramos con una de las pocas imágenes pictóricas que se conocen de Fernando Pessoa, pintada por Almada Negreiros (1893-1970) casi veinte años después de la muerte del poeta. Con la mirada fija en este cuadro, dónde Fernando Pessoa, elegantemente vestido e iluminado por una claridad que penetra por la izquierda, seguramente más que uno nos hemos imaginado cómo quedaría esta preciosidad en el salón de casa. ¡Deslumbrante, tanto por sus dimensiones y vivos colores, como por su significado y capacidad inspiradora! En este espacio es aún posible contemplar un recorrido cronológico por la vida-obra del poeta, que se hace acompañar de imágenes extraídas de la última publicación de uno de los mayores especialistas actuales de Pessoa, Richard Zenith.

 

Ya en el penúltimo espacio de la muestra, la atmósfera se transforma: pierde luminosidad, pero gana encanto y misticismo. El visitante se sumerge en un laberinto de letras, palabras, poemas y fragmentos, dónde se respira poesía en estado puro. En un entorno de emociones encontradas para los amantes de la literatura, cada frase constituye un mundo en si mismo aún por descubrir, que inquieta y desasosiega: “¿Conoce alguien las fronteras de su propia alma, para poder decir – yo soy yo?” (Libro del desasosiego).


“Toda la constitución de mi espíritu es de hesitación y duda. Nada es o puede ser positivo para mí; todas las cosas oscilan en mi rededor, y yo con ellas, en una incertidumbre para mí mismo. Todo para mí es incoherencia y mudanza. Todo es misterio y todo es significación. Todas las cosas son una “desconocida” simbólica de lo Desconocido. Consecuentemente, horror, misterio, miedo superinteligente” (nota en inglés, 1908).


Llegados a este punto, y no sin presentar cierta resistencia, los visitantes se dirigen a la última sala, dónde les espera una serie de documentos ampliados, manuscritos o mecanografiados, debidamente colocados dentro de vitrinas, además de una larga mesa de madera repleta de títulos del poeta para consulta.  Entre los textos destaca la página que da título a la exposición: una hoja blanca en la que figura, escrita con la caligrafía complicada de Pessoa, Plural como o universo, sin que se sepa si es un verso suelto, el principio de una estrofa truncada o el título de un libro que no llegó a escribir.

Ya para terminar, podría recomendaros que caminaréis vosotros mismos por estos pasillos laberínticos, como el propio poeta, pero soy consciente que la distancia no juega a vuestro favor. Asimismo espero que, por lo menos, esta breve presentación, os haya resultado interesante y os permita hacer una idea de las sensaciones y emociones que guardo en mi memoria tras este fascinante viaje literario. No obstante, si el problema es que no os gusta especialmente la poesía o no conocéis la obra de este poeta luso, lo podríamos remediar con una pequeña novela gráfica de la ilustradora Laura Pérez Vernetti, titulada Persona & Cia (2012), en la que se mezcla poesía y cómic para analizar las distintas personalidades del poeta. Como expresa Jesús Aguado, autor del prólogo de esta obra, “Laura Pérez Vernetti, por tanto, responsable de este libro extraordinario (un libro que es una delicadísima exhumación, un profundo homenaje y una sabia comprehensión natural del autor del “Libro del desasosiego”), es, también, un heterónimo de Fernando Pessoa, quizá el heterónimo que este más necesitaba para dar el salto definitivo al siglo XXI: el que le permite asomarse, con ojos y cuerpos dibujados pero no menos reales, a lo que vamos haciendo con su legado, es decir, a lo que vamos haciendo con un mundo que todavía necesita el tutelaje de uno de sus genios más incontestables para seguir teniendo sentido“.


Fotografías: ZybraDesing

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