Hoy, como cada 23 de abril, se celebra el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor. De acuerdo con la decisión tomada por la UNESCO en 1995, el principal objetivo de esta acción es “rendir un homenaje mundial al libro y sus autores, y alentar a todos, en particular a los más jóvenes, a descubrir el placer de la lectura y respetar la irreemplazable contribución de los creadores al progreso social y cultural”. Pero, ¿no es esto lo que hacemos cada día con la difusión de nuestras opiniones y la organización de actividades conjuntas en las redes sociales? Pues, va a ser que sí. Hasta podría decirse que esto no es más que una de las muchas contradicciones de la vida, como aquellas que tanto apreciamos en la buena literatura. Sin embargo, sería impensable, por otro lado, que, precisamente este lunes, el papel de se quedara en blanco, y que ninguno de esos títulos que apuntamos sigilosamente en algún cuaderno a lo largo del año fuera rescatado de alguna librería.


Por este motivo, y como pienso que sería muy poco ético pediros que me regalarais un libro (aunque, desde luego, no tengo ninguna objeción), he pensado que podría resultar de interés para mí y demás lectores de este espacio virtual cederos la palabra para que me dejéis vuestras recomendaciones. Lo cierto es que, entre tantas impresiones que se publican a diario en la red, no parece inoportuno detenerse unos momentos a reflexionar sobre cuál es el libro que creéis que es imprescindible en cualquier biblioteca y, consecuentemente, debería ser de lectura obligatoria.


¿Lo habéis pensado? Seguro que ya habéis excluido algunos de vuestra lista, pero lo más probable es que sigan desfilando varios títulos por vuestras mentes. En tal caso, os propongo un pequeño ejercicio. Primero, ¿qué es lo que buscáis en una novela literaria? Por ejemplo, Patrick Modiano afirma, en su obra “En el café de la juventud perdida“, que dos de sus protagonistas no leen las novelas de la misma forma: “Ella tenía la esperanza de descubrirle un sentido a la vida en ellas, mientras a mí lo que me cautivaba era la sonoridad de las palabras y la música de las frases“.


Asumiendo que habéis superado el paso anterior, a continuación me gustaría que pensareis en una novela literaria que os haya producido esa dulce ilusión de que el mundo ficticio que se abre delante de vuestros ojos es más real que el propio mundo real. ¿Cuál es la novela que os viene primero a la mente si leéis la siguiente citación de Orhan Pamuk? “Cuando nos sumergimos en una novela, y al igual que sucede en los sueños, a veces es tan honda la impresión que nos causa la extraordinaria naturaleza de las cosas que leemos, que olvidamos dónde estamos y es como si estuviésemos rodeados de la gente y los acontecimientos imaginarios que estamos presenciando”. Pero, bien sabemos que no es posible agradar a todo el mundo, y para constatarlo solo hay que entrar a debatir opiniones sobre un texto determinado. En palabras de José Saramago, todo “depende de la atención que se ponga, del humor, de la manera de ser de cada uno, hay quien valora sobre todo las ideas generales, los planos de conjunto, los panoramas, los frescos históricos, hay quien estima mucho más las afinidades y contrastes de los tonos contiguos“.


En suma, como expresó Antonio Ramirez en una entrevista publicada recientemente en El Cultural: cada lector es un entramado de rutas de lecturas único e irrepetible. Por ello, en este día dedicado al libro y también a los lectores en todo el mundo (y porque estoy segura que no sois como los amigos de Helene Hanff, que “leen todos los best-sellers que caen en sus manos, devorándolos lo más rápidamente posible y saltándose montones de párrafos“), os invito a dejar un post-it en esta página con el título de aquel libro “único” que consideréis imperdible, ya sea porque marcó, de alguna forma, una etapa de vuestras vidas, o porque, sencillamente, resulta adictivo, brillante, melancólico, ….


De antemano os agradezco cualquier recomendación y, como no podría ser de otra manera, vuestras visitas y comentarios, regulares u ocasionales. ¡Feliz día del libro!