2012 | 137 pp. | RBA Libros | Double Indemnity |9788498672593

 

¿Por qué Pacto de Sangre? Una recomendación de Aramys, del blog Viajes alrededor de una mesa.


Estaba al borde de un precipicio, diciéndome sin cesar que debía alejarme, y alejarme con rapidez, y no volver más. Pero esto es lo que yo me decía. Lo que hacia era mirar al precipicio (…) había algo en mi que me impulsaba a acercarme más para ver mejor.”


Impresiones: La novela comienza con la visita de Walter Huff, agente de seguros, a la residencia del señor Nirdlinger, reconocido empresario de una compañía de petróleo, para la renovación de la póliza de su automóvil que está a punto de expirar. Pero, ante su ausencia, Walter es recibido por su esposa Phyllis, una mujer de unos treinta años, con ojos celestes y cabello rubio, que de pronto le pregunta si su compañía tiene seguros contra accidentes. Frente a esta firme declaración de intenciones, no resulta demasiado costoso adivinar lo que viene a continuación.


A los pocos días, Walter ya había engendrado un plan para librarse del esposo de Phyllis Nirdlinge, que sería, a la vez, el golpe perfecto contra la industria aseguradora por el máximo de beneficio. Su éxito dependía, sin embargo, de tres elementos fundamentales: la ayuda, el tiempo, el lugar y el procedimiento, y, por fin, la audacia. Pero, ¿qué ha pasado con la confianza, señor Walter? Al final, ¿ha merecido la pena vender su alma al diablo?


Como se puede apreciar, “Pacto de sangre” (1936) no es una novela de misterio al uso. Aquí no hay detectives privados, ni policías, sino una ingeniosa crítica contra la ruleta más grande e inflexible del mundo – el mercado asegurador, que aparentemente se dedica a socorrer a las viudas, a los huérfanos y a los necesitados, en los momentos de angustia. Asimismo, su autor no tiene que recurrir a los típicos elementos gráficos de violencia o de terror psicológico para atrapar el lector y trocarle las vueltas. Lo que eventualmente le puede chocar reside en la descripción de los estratagemas que alimentan dicho mercado para que en sus manos nunca caiga la ficha premiada y en la esmerada perfilación de unos personajes fríos, corruptos y calculistas que sólo miran a su ombligo.


Por todo ello, en mi opinión, la novela se parece, en cierta medida, a un juego de estrategia, en el que se privilegia la planificación, el despliegue y el desenlace en detrimento de una acción trepidante. Sin embargo, nada de esto influye en el grado de agilidad de la lectura, puesto que James M. Cain ha conseguido inyectar una buena dosis de adrenalina en las primeras páginas de la novela, construir una trama inteligente y lograr un desfecho genial, emotivo y sorprendente, más allá de la resolución oficial del caso de fraude que le ocupa. Sin embargo, puede que, en el ecuador de la novela, el lector sienta que su ritmo haya decaído ligeramente, pero esto, seguramente, no frenará su interés por descubrir cuál será el precio que Walter tendrá que pagar por dejarse seducir por las curvas de una mujer manipuladora, que ama a la muerte, y por su propia avaricia.


En resumidas cuentas, Pacto de sangre es un libro con un fuerte componente de crítica social. Una novela que no termina cediendo a lo políticamente correcto y que ofrece un final poco común  y, desde luego, inesperado. Además sus 137 páginas son un aliciente extra para quiénes sigan privilegiando la concisión literaria y el toque delicado del papel para acceder a un texto.


James M. Cain (Annapolis, 1892 – Maryland, 1977), escritor y periodista americano, está considerado como uno de los grandes escritores de novela negra americana, al mismo nivel que Chandler o Hammet. La crítica ha puntualizado que la fórmula básica de la mayoría de las obras de Cain se basa casi siempre en un hombre que cae por culpa de una mujer —la clásica femme fatale—, y se convierte en un criminal y cómplice de ella. Cain escribió toda su vida, la mayoría de sus novelas fueron publicadas a partir de 1940, y su obra más conocida, El cartero siempre llama dos veces”, ha sido llevada al cine en dos ocasiones por producciones estadounidenses.

 

Conclusión: Una buena novela para introducirse en el universo Pulp

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