2006 | 320 pp. | Sexto Piso Editorial | Sitničarnica “Kod srećne” | 9788493473945

 

¿Por qué La mano de la buena fortuna? Me he tropezado con esta novela durante una de mis visitas regulares a la biblioteca virtual de Entre montones de librosPero, por casualidad, no fui la única que se apoderó de esa recomendación tan sugerente como desconocida. Pocas semanas después, en el Café Literario, ya se hablaba de una potencial lectura conjunta, que se pondría en marcha en los últimos días del mes de julio.


“Cuando un libro llega a apasionarte particularmente, ¿tienes la sensación de no estar solo, de que además de ti hay otros semejantes, entusiastas, que por casualidad, por la ley de probabilidad, lo inician al mismo tiempo, en otra parte de la ciudad, en otra ciudad, tal vez, en otra parte del mundo?”


Impresiones: La idea original resulta muy interesante: a principios del siglo XX, el literato serbio Anastas Branica escribe una extensa novela sin trama, ni argumento, que tiene como telón de fondo una bonita villa rodeada por un hermoso jardín donde el autor y una señorita francesa de suaves yemas multicolores son los únicos lectores y personajes. Su encanto radica básicamente en la minuciosa construcción y manutención de cada uno de los rincones de ese escenario idílico, en el que no faltan el dramatismo y romanticismo asociados a elementos como la salida y la puesta del sol, el reflejo de la burbuja lunar en el estanque, y las caricias de un viento entusiasmado que hacen bailar las cortinas al ritmo de la melodía de un esbelto arpa. Sin embargo, a lo largo de los años, la comunidad lectora que se refugia entre estas páginas de colores llameantes y fragancias exóticas empieza a crecer. Además de Anastas Branica y Nathalie Houville, ahí residen ahora también el ama de llaves Zlatana, su amiga incondicional Natalia y la joven ama de compañía Jelena, encargada de ayudarle con sus numerosos recuerdos y de satisfacer su avidez por la lectura simultanea, el profesor Tiosavlhevic, el jardinero Streten y Adam Lozaric, el corrector contratado para hacer algunas modificaciones en el texto. Y es, precisamente, la historia de cada uno de estos lectores-personajes y su relación con el legado de Branica que determinan la acción de “La mano de la buena fortuna“.


A esto se suman observaciones irresistibles sobre el placer de la lectura, redactadas con un estilo hermoso que mezcla el realismo mágico (“Un jardín y una villa construidos de tal manera que pudieras ver claramente aun las cosas no mencionadas, que pudieras escuchar sonidos y  sentir los aromas. Sí, los aromas.”) con el lirismo simbólico (“- Perdi un recuerdo…Perdí un recuerdo de mi padre… Dios mío, ¡cómo pude extraviarlo!… ¡Cómo pude ser tan descuidada, no puedo recordar el título del libro que estaba leyendo antes de desaparecer.“). Si algo hay que reconocerle a Goran Petrović es su tierna, serena y sensorial capacidad expresiva; su prosa trasluce magia y poesía. Esto se pone además en evidencia mediante la propia estructura de la novela, que se presenta organizada en ocho partes o lecturas. Dichas lecturas, a su vez, vienen precedidas por un poema y están organizadas en capítulos cortos, acumulando sensaciones y atmósferas, despertando en el lector un sentimiento de pertenencia.


No obstante, nada de ello parece suficiente para erradicar el tedio que envuelve el lector a medida que avanza en la lectura. Si, en un principio, lo más probable es que éste pase las páginas con arrebato y cariño, tras las primeras lecturas la historia empieza a perder ritmo, puesto que Goran Petrović no consigue abstraerse de su exuberante discurso descriptivo y insiste en deleitar el lector con abundantes variaciones sobre la villa, el jardín y sus extravagantes adornos.


Dicho todo lo cual, “La mano de buena fortuna” es, en mi opinión, una lectura apacible y placentera, con una enseñanza más profunda que otros textos que hablan de libros y literatura como, por ejemplo, “La librería ambulante” de Christopher Morley, pero que no llega a ser brillante y memorable como se podría esperar tras la lectura de la sinopsis. En cualquier caso, estas palabras no pretenden bajo ningún concepto restar mérito a los deliciosos y bellos pasajes que atesora la novela. ¿Quién se puede resistir a fragmentos como este: “a pesar de la fría encuadernación de marroquín llamada safián, este libro era cálido e intensamente vivo, su pulso oculto palpitaba bajo las yemas de los dedos del joven. Como si lo hubiera escrito hace un instante, no difería de los manuscritos recién terminados, aún calientes de los febriles temores y esperanzas de sus autores“?

 

Goran Petrović (Kraljevo, Serbia, 1961) estudió literatura serbia y yugoslava en la Facultad de Filología de Belgrado. Actualmente trabaja como bibliotecario en el Monasterio Žiča. Ha publicado el libro de prosas breves “Consejos para una vida más fácil” (1989), la colección de cuentos “La isla y los cuentos circundantes” (1996), la novela “El cerco de la iglesia de San Salvador”, “Atlas descrito por el cielo” (2003) y “La Mano de la Buena Fortuna” (2005), novela con la cual ganó el premio NIN, uno de los mayores reconocimientos en su país.

 

Conclusión: Pese a la falta de concisión narrativa, “La mano de la buena fortuna” es una propuesta original y apacible; una novela especialmente dedicada a todos los amantes del arte de la lectura