El pasado 13 de junio, coincidiendo con el día de la ciudad de Lisboa, la Fundación José Saramago abrió oficialmente sus puertas al público en la renovada y emblemática “Casa dos Bicos” en el Barrio de la Alfama. El edificio, cuya construcción original data de principios del siglo XVI, es una clara muestra del gótico lisboeta, con su peculiar fachada salpicada de pequeñas pirámides de piedra o puntas de diamante. En sus inicios fue sede de la Asociación del Comercio Marítimo con la India, pero tras el terremoto de 1755 perdió la parte superior. Su reedificación terminó en 1981, gracias a las imágenes preservadas en viejos murales de azulejos y grabados. En 2008, la Fundación firmó un convenio con la Câmara de Lisboa por el cual se lo cede por un periodo de diez años, convirtiéndolo así en la sede del legado universal de uno de los escritores portugueses más reconocidos del panorama literario internacional, cuyas cenizas reposan al pie del mismo, bajo un olivo de su tierra natal. En palabras del ensayista portugués Eduardo Lorenço (1923), “Con Saramago entra en esta casa una generación que deseó, si no cambiar el mundo, tornarlo digno de ser albo de su irredenta inhumanidad (…) Nadie podría predecir que la generación de la Utopía encontraría, entre estos muros que recuerdan al imperio perdido, su capilla ardiente y maravillosamente imperfecta. La realidad superó la ficción; los sueños de papel de un poeta hijo de la tierra y de su transcendencia se han convertido en fabulas de nadie y de todo el mundo“.


En su interior, una diminuta entrada y una imponente escalera de mármol, donde se puede leer un fragmento del discurso del brindis del Nobel de Literatura pronunciado en Estocolmo ante los miembros de la Academia Sueca (“Y ahora también a los escritores portugueses y de lengua portuguesa a los del pasado y a los de hoy; por ellos nuestras literaturas existen, yo soy sólo uno más que les vino a unir. Dije aquél día que no nací para esto, pero esto me fue dado. Gracias, por tanto“), dan la bienvenida a los visitantes. Podría pensarse que su configuración es provisoria, a causa de los trabajos de arqueología aún en curso en la planta baja, y puede que así sea, porque un centro cultural de esta envergadura debe hacer hincapié en el diseño para todos.


La primera parada obligada se encuentra en la primera planta, destinada a la exposición permanente sobre la vida y obra del escritor, titulada “La semilla y los frutos”. Lo que primero llama la atención al acceder a este espacio privilegiado es el impresionante mural creado a partir de una selección de algunas de las portadas de sus obras originales y traducidas en más de cuarenta idiomas, que acompaña el visitante a lo largo de todo el recorrido. Este montaje, sorprendente e inesperado, se complementa con la exhibición de la medalla del Premio Nobel, manuscritos originales (con aclaraciones y correcciones en el margen), agendas y apuntes personales del autor, notas de prensa, grabaciones de sonido y vídeo, y fotografías que recuerdan su familia, amistades y actividad cívica y política. Como colofón, al final de la muestra, se ha recreado el primer despacho de Saramago, que contiene la mesa de escritorio y otros objetos personales, como sus gafas y la vieja máquina donde escribía.


En la segunda planta del edificio funciona la tienda de la Fundación, donde se pueden encontrar los libros del Nobel de Literatura en diferentes versiones e idiomas. Por fin, la tercera y última planta está reservada a la biblioteca personal del autor, disponible para uso de los investigadores. Aunque el público en general sólo puede mirar y acceder a algunas pocas estanterías, este espacio es un deleite puro para los amantes de los libros y la literatura. A partir del mes de septiembre, la Fundación contará también con una serie de actividades culturales, como presentaciones de libros, debates, exhibición de cine no comercial y conciertos. Junto a estas iniciativas, se contempla además la posibilidad de crear el “Día del Desasosiego“, que se convertiría en un Bloomsday universal y pessoano.


Y para terminar, como ya viene siendo habitual, os dejo una propuesta alternativa para los que no puedan escaparse a Lisboa en un futuro próximo. En la página web de la Fundación está ahora disponible la revista literaria digital de la misma con el nombre de “Blimunda“, que ya va por su segundo número en la edición en castellano.

 

Horario: lunes – viernes | 10:00 – 18:00. Sábados | 10:00 – 14:00 | Lugar: Rua dos Bacalhoeiros, 1100-135 Lisboa | Entrada: 3 euros


Fotografías: Patricia Amaro – Zybradesign