2007 | 288 pp. | Seix Barral | El olvido que seremos | 9788432250736

 

 ¿Por qué El olvido que seremos? Me he tropezado con este libro por casualidad. De forma ocasional, me gusta leer los suplementos culturales de los periódicos y, durante el verano, he encontrado una crítica que terminaba con estas frases sobre una de las última novela de Héctor Abad Faciolince, “Basura“: “en la página 177, cuando decide comer cualquier cosa antes de ir a dormir (actividades nunca antes referidas), el narrador deja el aviso: «porque yo también como y también duermo». Apetece preguntar: ¿en serio?“. Y así fue como conocí la novela que hoy os traigo hasta aquí.


“Es una de las paradojas más tristes de mi vida: casi todo lo que he escrito lo he escrito para alguien que no puede leerme, y este libro no es otra cosa que la carta a una sombra.”


Impresiones: Héctor Abad Faciolince, novelista colombiano y antioqueño, ha sido galardonado con el premio literario Casa de América Latina de Portugal 2010 por su obra “El olvido que seremos“. Un título rescatado de uno de los versos de un soneto de Borges, que reposaba junto al cuerpo ya sin vida de su padre, Héctor Abad Gómez (1921-1987), tendido a la puerta del sindicato de maestros en Medellín por la fuerza impiedosa del fuego escupido de la boca de un cañón de pistola. Dicho esto, no resulta difícil imaginar lo que plantea el autor en estas páginas. Veinte años después, Faciolince rinde aquí homenaje a la memoria de un padre extremoso y a la trayectoria de un catedrático universitario que dedicó su vida a la medicina social y a la defensa de los derechos humanos. Un hombre que se definía a sí mismo como un “cristiano en religión, marxista en economía y liberal en política“. Una persona tolerante y equilibrada, según su hijo, pero también ciega e ingenua, que veía más las atrocidades del Gobierno que las de sus enemigos armados y pacifistas.


La novela está escrita en forma de testimonio y la narración sigue el orden cronológico de los hechos. Así, en las primeras páginas, el autor rememora algunos episodios de su infancia y primera juventud en el seno de una familia católica acomodada, en la que escaseaban las figuras masculinas. Sin embargo, a partir del ecuador de la misma, su pluma pierde algo de esa ternura infantil y la dulzura de la nostalgia al centrar su discurso en dos sucesos trágicos que han teñido de rencor y amargura el álbum familiar. Entre ellos destaca el asesinato de su padre a manos de un sicario, que le sirve también para denunciar el clima de exterminio que ha asolado Colombia en las últimas décadas y recordar nombres y apellidos que el tiempo insiste en borrar de la memoria individual y colectiva. En sus propias palabras, la primera inspiración de este libro ha venido precisamente de uno de los mayores poemas castellanos, “¡Recuerde el alma dormido!”. Y, ésta es sólo una de las muchas referencias literarias que pueblan estas páginas.


Ahora bien, reconozco la valentía y coraje del autor al escribir un texto tan intimo y doloroso como el que sirve de pilar a esta entrada, pero probablemente sea ilusorio creer que dichos recuerdos sean inmunes a “un sentimiento empalagoso que lo contamina“, que el autor afirma rechazar “por inútil, por dulzón y en últimas por dañino para vivir el presente” (la nostalgia). Precisamente una de las más bellas frases del libro – “Un día tuve que escoger entre Dios y mi papá, y escogí a mi papá.” – anticipa que el lector acaba de tropezarse con una extensa declaración de amor, que, como no podría ser otra manera, destila sentimientos y emociones difíciles de contener. Y, desde mi punto de vista, es muy natural y lógico que así sea. Pero, el problema es que, en los últimos capítulos, el autor parece optar por distanciarse ligeramente de los hechos, como si su dolor interior se encontrara todavía paralizado ante el tamaño de la maldad. Y, consecuentemente, también yo fui perdiendo parte del entusiasmo inicial.


El olvido que seremos” es una de esas novelas que responde a una necesidad concreta de su autor – “su caso no es único, y quizá no sea el más triste. Pero es un caso especial, sin duda, y para mí, el más triste” – y que, probablemente, debe ser leída en un momento determinado de la vida por la serenidad que su tono adquiere a lo largo del discurso y por el modelo pedagógico propuesto.

 

Héctor Abad Faciolince (Medellín, 1958) ha trabajado como periodista, traductor, editor y escritor. Ha sido columnista de las revistas Cromos, Cambio, El Malpensante y de los periódicos El Espectador, El Colombiano y El Nacional de Caracas. Con el éxito de su libro “El olvido que seremos”, el escritor y periodista colombiano logró el reconocimiento ya no sólo de su país de origen, sino de toda América Latina y España. Con catorce ediciones en Colombia y tres en España desde su publicación en 2006, este libro de difícil clasificación, ha logrado cosechar un sinnúmero de comentarios elogiosos y ha ubicado a su autor como uno de los más representativos escritores latinoamericanos del momento.

 

Conclusión: Habréis notado que, en esta ocasión, no he empleado el adjetivo ‘conmovedor’, ¿verdad? Pues eso …