La mano de la buena fortuna (2006), de Goran Petrović:

“Los libros son como esponjas. Aparentemente de tamaño insignificante, el tejido alveolar poroso es capaz de absorber un sinfín de destinos, de alojar incluso pueblos enteros. ¿Qué otra cosa son los libros sobre las civilizaciones desaparecidas, sino esponjas que dentro de sí condensaron épocas completas? Hasta la última gota de la vida, hasta que ellas mismas empezaron a secarse, a petrificarse …”