2006 | 160 pp. | Debolsillo | Memória de Elefante | 8483460890

 

“Y acabamos fatalmente desembocando en la pregunta esencial, que se encuentra por detrás de todas las otras cuando todas las otras se apartan o han sido apartadas y que es (…) ¿Quién Soy Yo?


Impresiones: En una de mis últimas lecturas, cuyo título ahora mismo resulta irrelevante, el protagonista se aferraba a la idea de que quería dedicarse a “escribir retratos” para devolver a los “modelos” a casa. Y eso, precisamente, fue lo que ha conseguido António Lobo Antunes y su Memoria de Elefante”. La novela, publicada originalmente en 1979, es una confesión rabiosa de un psiquiatra de mediana edad, el álter ego del autor, que, en un momento concreto de su vida, se busca desesperadamente a sí mismo y se ahoga en la ansiedad de su tristeza y de sus miedos. Sintiéndose triplemente huérfano a causa de un amor condenado al fracaso, del desencanto que marca el ejercicio de su profesión y del regreso a una tierra que nada había cambiado en su ausencia durante la guerra colonial, el protagonista se limita así a vagar, carente de coordenadas, por la ciudad de auroras de espesa neblina y de estatuas que se acostumbraron a apuntar el dedo hacía el mar. En el bolsillo, el álbum de recuerdos aún pendiente de maquetar.


De ahí su sensación de existir sólo en el pasado y de que los días se deslizasen marcha atrás como los relojes antiguos, cuyas agujas se desplazan al revés en busca de los difuntos de los retratos, lentamente aclarados por el resucitar de las horas


Pero, Lobo Antunes, lejos de ceñirse a la descripción intimista de esta crisis existencial, luce ya aquí un impresionante boceto de lo que sería el sello distintivo de su obra: un lenguaje riquísimo en recursos expresivos y la coexistencia de múltiples voces en un texto aparentemente gobernado por el caos. Por ello, pese a la desesperación, la aterradora soledad y el sufrimiento del protagonista, lo que prevalece en el cajón de la memoria del lector son bellísimos fragmentos de “largas cartas húmedas de amor, un sinfín de referencias literarias y artísticas, y un mapa de Lisboa y sus gentes fiel a sus más íntimos estados de ánimo. Dicho esto, el problema de hablar y profundizar en cada uno de estos elementos es que uno tiende a caer en la tentación de citar cada frase, de disecar cada reflexión de un narrador brillante disfrazado de psiquiatra y, consecuentemente, de dejarse llevar por el infantil entusiasmo de quien ha vivido una experiencia irrepetible.


Aun sabiendo que Lobo Antunes es uno de esos autores que suscitan odios y pasiones, desde mi perspectiva, “Memoria de Elefante” es una muy buena novela para iniciarse con este gran nombre de la literatura portuguesa. Puede que las primeras páginas dejen antever una lectura espinosa; no lo niego. En todo caso, la lectura es también puro goce. Todos aquellos que caigan rendidos a sus pies rápidamente convertirán a Lobo Antunes en uno de sus escritores de cabecera.

 

António Lobo Antunes (Lisboa, 1942), escritor y psiquiatra, es uno de los novelistas portugueses más leídos y traducidos. Después de estudiar Psiquiatría, sirvió en el ejército portugués durante la guerra de Angola. Su experiencia vital durante este período marcó su destino y su carrera. Sus obras versan sobre las luces y las sombras de la historia reciente de Portugal, la brutalidad de su régimen colonial en África, el Salazarismo o la llegada de la democracia. Ha recibido numerosos premios, entre ellos el Premio Camões, el Premio Jerusalén o el Premio de la Unión Latina de Escritores y la Orden de las Artes y las Letras francesas.

 

Conclusión: Memoria de Elefante” es, sin lugar a dudas, lo mejor que he leído este año. Por favor, leerlo o, por lo menos, intentarlo.