2010 | 268 pp. | Ediciones Escalera | The Room | 9788493701864

 

“¿Cuántos tonos distintos habría en una escala de grises? Aquella puta celda parecía albergar toda la gama entre sus cuatro paredes. Puto gris puerta, puto gris pared, puto gris grieta pared, puto gris techo (…). Santo kristo, podrían dejar algo de gris para el resto del mundo…”


Impresiones: Considerada por muchos como la obra cumbre del escritor norteamericano Hubert Selby Jr., “La habitación” (1971) es, sin lugar a dudas, la novela más violenta, cruel y perversa que jamás he leído. A través de un lenguaje áspero, una prosa con un fuerte componente visual y el recurso a frases cortas, que parecen golpear el papel con estruendo, su mayor logro está en el hecho de conseguir dejar el lector petrificado de espanto. Y todo ello con el único propósito de formular una feroz denuncia sobre el sistema imperante y el despotismo por parte de las autoridades. Pero, como ha quedado demostrado en numerosas ocasiones, también aquí, en mi opinión, el fin no justifica los medios.


Encarcelado en una pequeña celda de aislamiento, el anónimo protagonista de esta historia, de quien apenas se conoce algún dato biográfico, es un hombre atormentado por una insaciable sed de venganza, derivada de un odio visceral contra el orden, el poder y la (in)justicia. Sin embargo, las razones por las cuáles éste se encuentra entre esas cuatro paredes grises no llegan a ser desveladas de forma directa en ningún momento, sino que son, más bien, el motor del juego psicológico que se establece entre el protagonista y el lector, forzando este último a acercarse a las páginas finales del libro.


Lo cierto es que, tras la narración de repetidas escenas de agresión sexual y tortura física de una dureza horripilante, difícilmente el lector conseguirá apiadarse de la condición de este misterioso personaje; pero eso tampoco es suficiente para determinar su inocencia o culpabilidad. ¿La brutalidad presente en los episodios recreados en ese calabozo de los recuerdos es sólo una proyección de su desespero y frustración, o una fiel reproducción del veneno que corre por sus venas?  Esta y otras cuestiones son las que componen el eje central de una trama, marcada por avances y retrocesos plasmados de una forma desorientada, que se desarrolla a ritmo de thriller y satisface el deseo del autor en demostrar la dificultad (o hasta la imposibilidad) de extirpar la verdad de la ficción, de comprender al prójimo por la mera percepción indirecta.


Como no podría ser de otra manera, esta breve nota de lectura no culmina con una recomendación abierta y entusiasta del texto presentado, sino todo lo contrario. Desde mi punto de vista, “La habitación” no es un libro apto para estómagos sensibles, ni tampoco para lectores infatigables que aspiran a tener en sus manos una gran novela.

 

Hubert Selby Jr. (Brooklyn, 1928-2004) conquistó una instantánea celebridad con su libro “Última salida para Brooklyn” (1964) y fue comparado a Dos Passos, Burroughs, Henry Miller y Céline. Sin embargo, en las décadas siguientes, pese a publicar varias novelas, cayó prácticamente en el olvido, mientras se debatía en su lucha contra la drogadicción y el alcoholismo.

 

ConclusiónUna lectura indigesta donde las haya, capaz de dejar el lector petrificado de espanto