Entradas etiquetadas como “Literatura francesa

«La intrusa» de Éric Faye

Publicado el abril 22, 2013

2013 | 107 pp. | Salamandra | Nagasaki | 9788498384963   «Hay que imaginarse un cincuentón decepcionado por serlo tanto y tan pronto, domiciliado en las afueras de Nagasaki, en una casita de un barrio con calles de cuestas vertiginosas. Y ver esas serpientes de blando asfalto que reptan hacia la cima de los montes, donde una muralla de caóticos y torcidos bambúes detiene el hervidero urbano de tejados, terrados, techados y sabe Dios qué más.» Impresiones: En “El alcohol y la nostalgia”, Mathias Énard escribió: “las ciudades (…) nos transforman, son ellas las que nos habitan y no al revés; modifican nuestra marcha, ritman nuestro paso, alteran nuestra elocución, nuestras más íntimas costumbres”. Y, basta leer el párrafo introductorio de “La intrusa” (o, incluso,…

«El alcohol y la nostalgia» de Mathias Énard

Publicado el enero 16, 2013

2012 | 106 pp. | Mondadori | L’Alcool et la Nostalgie | 9788439724810   «Los viajeros son un ejército ocioso en perpetua derrota.« Impresiones: Leí “El alcohol y la nostalgia” con el mismo entusiasmo con que leí, meses antes, “Amarillo” (2008) de Félix Romeo. Embriagada por la musicalidad casi poética, la ira de la incomprensión y la tristeza melancólica de su pluma me he dejado llevar. A raíz de ello, me subí al mítico tren Transiberiano, que partía de Moscú en dirección a Novosibirsk, en compañía de un escritor desilusionado y envenenado por la dulce droga de la memoria – Mathias – y un fantasma de carne y hueso, y me quedé con la sensación de que el trayecto era mucho más corto que su…

«En el café de la juventud perdida» de Patrick Modiano

Publicado el mayo 3, 2012

2009 (5 Ed.) | 131 pp. | Anagrama | Dans le café de la jeunesse perdue | 9788433974860   ¿Por qué En el café de la juventud perdida? En un fin de semana en que el aire frio arrebata toda la esperanza de disfrutar de un paseo primaveral, tomarse una taza de café bien caliente y disfrutar de un buen libro se convierten en un plan muy apetecible. Y para materializarlo, he decidido guiarme por una recomendación de Javier García y dejarme envolver por esa atmósfera melancólica que parecen desprender todos estos pequeños libros de tapa amarilla. «Tenía la vida por delante. ¿Cómo había podido andar encogida y pegada a las paredes? ¿Y de qué tenía miedo? Iba a conocer a gente. Bastaba con entrar…